Hábitos y objetivos

Como ya te conté en mi post La perfección, mi peor enemiga, mi vuelta a Barcelona desde Malasia se complicó un poco, lo que implicó que cuando, por fin, conseguí volver a entrenar, ya habían pasado 3 días. Mi cuerpo tenía ganas de meneo, pero lo que más me alegró descubrir fue que no me sentía culpable de no haber entrenado esos días y me di cuenta de que era así porque no sentía que tenía la obligación de entrenar.

Mis entrenos eran, y son, mis elecciones. Un hábito que he creado en mi vida.

En el post Hábitos vs. obligaciones – los 7 para qués profundizo sobre el tema de los hábitos y te doy unos truquillos que podrían ayudarte.

A la vuelta, además, tenía muchas ganas de volver a estudiar el Máster que había pausado antes del viaje. El retraso de mi vuelta retrasó también este calendario, pero no era nada grave porque, además, ya iba bien adelantada con los tiempos porque en menos de dos meses había ya acabado ⅓ del programa del Máster y eso fue gracias a ponerme un objetivo específico y de creérmelo.

En el post La importancia de ponerse un objetivo y creérselo te cuento las cosas que he aprendido y que me están ayudando a alcanzar mis objetivos.

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