La importancia de ponerse un objetivo y creérselo

¿Cuántas veces has empezado el nuevo año con una lista de buenos propósitos que has  abandonado después de unas pocas semanas?

Pues, no eres la única. Nos encanta pensar en lo que queremos conseguir y, a menudo, nos emocionamos tanto que lo queremos todo y ya, sin pensar en los esfuerzos necesarios para alcanzar esos objetivos.

Un objetivo sin un plan es solo un deseo.

Características de un objetivo

En el mundo emprenditorial se suele hablar de objetivos llamados “SMART”:
S: Specific / Específico
M: Measurable / Medible
A: Attainable / Alcanzable
R: Relevant / Relevantes
T: Time-Related / Con un tiempo determinado

Y personalmente creo que este concepto se puede aplicar a cualquier objetivo que queremos alcanzar en nuestra vida.

Tener un objetivo SMART significa definir un objetivo específico, que se pueda medir, que sea alcanzable, relevante en tu vida y que tenga una fecha delimitada.

Si, por ejemplo, quieres perder peso, no es suficiente que el 1 de enero digas: mañana empiezo en el gimnasio para ponerme en forma y voy a perder 30 Kg en un mes. Es muy probable que a las dos semanas dejes de ir al gimnasio porque es muy probable que en esas dos semanas ni siquiera llegues a perder un kilo.

Siguiendo con el mismo ejemplo, es mucho más probable que consigas ponerte en forma si defines tu objetivo de esta manera:
Mi objetivo es volver a ponerme esos vaqueros que dejé en el fondo del armario para cuando volviera a adelgazar.
Mi objetivo es perder 10 Kg de peso, 4 cm de cintura, 3 cm de cadera y 1 de brazos y piernas.
Mi objetivo no es perder 1,5 Kg al mes.
Mi objetivo es relevante para que yo pueda sentirme a gusto con mi cuerpo.
Conseguiré mi objetivo en 7 meses a partir de hoy.

Definir estos 5 puntos es fundamental para un buen comienzo, pero yo me di cuenta de que, en realidad, hace falta algo más.

Qué más necesitas para conseguir tu objetivo

1. Creerte tu objetivo y hablar en positivo.

Si seguimos hablando del mismo ejemplo de querer perder peso, hablar en positivo significa que no vale mirarse cada día al espejo y hacer un comentario del tipo, “buah, mira estos michelines, ni de coña voy a alcanzar mi objetivo”.

Desde que yo empecé con mis entrenos he cogido la costumbre de hablar con mis michelines. Sip, has leído bien. Les suelo decir que los quiero mucho, pero que tendremos que despedirnos porque antes de que cumpla los 40 años de edad tendrán que abandonar mi cuerpo. La verdad que están intentado resistirse, pero saben que la decisión ya está tomada 😀

Otro ejemplo que puedo darte es de cuando empecé con mi reto. Cuando se lo contaba a alguien me di cuenta de que al final añadía siempre un “ojalá alcance mi objetivo”. Sin embargo, cuando me di cuenta de que esa pequeña frase me aportaba solo miedo, la cambié por “cuando alcance mi objetivo, porque sí lo alcanzaré”.

Ten en cuenta de que si cuidas las palabra que usas, estas serán tus mejores aliadas y una gran ayuda para conseguir motivación.

2. Tener tu objetivo siempre presente.

Por practicidad sigamos usando el mismo ejemplo de querer perder peso. Imagínate que hoy es viernes y te tocaría entreno porque esta semana entrenaste el lunes y el miércoles. Tus amigos te piden quedar justo después del trabajo para ir a tomar unas cervezas. Esas cervezas que se acompañarán de más cervezas y comida no muy saludable. ¿Qué haces? ¿Dudas?

Mi consejo es el siguiente: tómate un pequeño momento, piensa en tu objetivo y pregúntate: “¿Por qué me puse este objetivo? Qué quiero alcanzar?” Una vez que tengas visualizado tu objetivo, puedes pensar en opciones:

  1. ¿Podría ir antes al gimnasio y luego quedar con mis amigos para tomarme solo una cerveza?
  2. ¿Podría entrenar el fin de semana?
  3. ¿Estoy segura de que si voy no voy a exagerar?

Mientras ponderas las opciones, vuelve a visualizar tu objetivo, o vuelve a leerlo si lo tienes apuntado en una nota en tu móvil, y piensa en cómo te vas a sentir una vez que alcances tu objetivo. ¿Qué es lo que más te importa?

Repite el proceso cada vez que se presente una situación que te hace dudar.

3. Ignorar tus propias excusas y ser constante.

A veces puede pasar que por alguna razón no podemos ir a entrenar y tampoco podemos comer muy saludable. Es posible que al día siguiente encontremos una excusa del tipo: “como ayer la cagué completamente podría saltarme ya toda la semana”. Otra excusa muy común es: “Como no tengo suficiente tiempo no voy a poder alcanzar mi objetivo”.
Es fácil caer en tentación, sobre todo al principio, cuando tus buenos propósitos todavía no se han convertidos en hábitos. En casos como estos tenemos que ser fuertes para no creernos nuestras propias excusas y entender que estamos intentando sabotearnos.

Ten presente tu objetivo, tus motivos para crear y mantener esos hábitos saludable y contesta a tus excusas con amabilidad, conociendo la importancia de ser constante en lo que haces.

Ten en cuenta que para alcanzar objetivos puedes usar tu fuerza de voluntad (que se puede acabar antes de que alcances tu objetivo) o, mejor aún, cambiar tus hábitos. De hecho, si hablamos de un objetivo que dura en el tiempo, como por ejemplo el de estar en forma, es fundamental un cambio de hábitos. Mi curiosidad me ha llevado a investigar sobre ellos y en el siguiente post te cuento lo que he aprendido.

¿Eres una persona que se suele poner objetivos?
¿Te cuesta alcanzarlos?

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Si quisieras leer más sobre hábitos, te puede interesar el post Hábitos vs. obligaciones – los siete para qués.

Mil gracias por tu visita.

Con mucho amor,

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