La perfección, mi peor enemiga

En la escala en Dubai, de regreso de Malasia, perdí un avión por primera vez en mi vida. Yo, la persona menos despistada de este mundo y una de las que se llevarían el premio al  perfeccionismo.

 

Descubrí ser perfeccionista gracias a una sesión de terapia y allí fue cuando me di cuenta de que ese perfeccionismo me había ralentizado y, en ocasiones, impedido conseguir objetivos importantes en mi vida.

¿Te ha pasado alguna vez de empezar una dieta y por saltártela en una comida entonces decides echar todo el castillo para abajo? A mi si!

Me gusta imaginarme que un cambio a unos hábitos alimenticios más sanos es como construir un castillo de cartas, cada vez que cumples, vas añadiendo dos cartitas. Llegará un momento en el que esas cartas se transformarán en cemento y allí es cuando has conseguido automatizar ese hábitos, ya es tuyo y no será tan fácil derribarlo.

Sin embargo, si te pasa de no cumplir algún día, eres tan dura contigo misma que decides que mejor tirarlo todo para abajo para poder volver a construirlo desde los cimientos y para que así quede perfecto.

Cuando perdí mi vuelo de Dubai a Barcelona pasé por no sé cuántas emociones en casi media hora. Rabia, frustración y enfado estaban entre ellas. Cuando había llegado la hora de cenar, lo primero que pensé fue de ir a comer al Mc Donald, al fin y al cabo necesitaba algo de confort y como en el primer vuelo ya había comido alimentos que no eran de lo más sano, ya daba igual todo.

Sin embargo, cuando llegué delante del Mc Donald, justo al lado había un restaurante con cierta selección de comidas saludables y donde vendían fruta a granel al lado de cookies. Casi como en una película me quedé parada mirando a mi derecha y a mi izquierda, hasta que mi cuerpo eligió comer algo sano. Compré una ensalada y un plátano y decidí añadir una cookie porque en mi cabeza sigo teniendo un patrón automático que si necesito confort, la comida me puede ayudar.

Volveremos a hablar del hecho de usar la comida como confort, pero ahora solo quisiera aconsejarte que no dejes de escuchar a tu cuerpo. ¿De verdad esa comida basura es lo que le apetece?

El el post Cómo crear (y mantener) nuevos hábitos hemos visto que un hábito no se crea en una semana. Hace falta tiempo y es normal, a veces, salirse del camino. Sin embargo, es muy importante no tirar la toalla por no haber conseguido ser tan perfeccionista. Hay que perdonarse y seguir avanzando por ese camino en el que bien íbamos.

Consejos para luchar contra el perfeccionismo

Aquí te dejo unos consejos que pueden ayudarte cuando identificas que tu perfeccionismo está intentando tomar el control:

    1. Cambia tu perspectiva y acepta. Háblate como le hablarías a una amiga que le acaba de pasar lo mismo. Sé amable contigo misma.
    1. Piensa en lo bien que lo has hecho hasta ese momento, celébrate y date las gracias por ello.
  1. Pregúntate ¿Qué pasa si esta vez no hago las cosas de forma tan perfecta? ¿De verdad es algo tan importante?

Deberían haber carteles tipo “Perfeccionismo: usar con moderación” o alguna alerta que nos avise, “Cuidado, perfeccionismo en acción”.

Pero hay otra solución más plausible que es de tener compasión hacia ti misma cuando las cosas no van como las habías planeado y no están saliendo tan perfectas como las habías imaginado.

¿Eres una persona perfeccionista? ¿Te das cuenta de cuando tu perfeccionismo intenta tomar el control? ¿Cómo reaccionas?

No dudes en contactarme si puedo ayudarte en algo. Enviame un correo a hola@claudiacanu.com o déjame un comentario aquí abajo.

Y si tienes alguna amiga perfeccionista que está frustrada por no sentirse a gusto con su cuerpo, compártele este artículo, es posible que la puedas ayudar.

Gracias por pasarte por aquí.

Un abrazo,

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