Cómo mantener tus hábitos saludables estando de viaje

El 4 de enero viajé a Malasia donde me quedé casi un mes. Tenía muchas ganas de salir de mi rutina en Barcelona, pero al mismo tiempo tenía miedo de que un desequilibrio pudiera borrar los resultados que había alcanzado hasta ese momento y que estaban relacionados con mi reto.

Sin embargo fue 100% positiva. Conseguí seguir con mis entrenos, mantuve una dieta bastante saludable, probé platos y alimentos típicos, sin estar preocupada por sus calorías y, además, conseguí volver a la rutina de la meditación diaria que, de alguna manera, había dejado de lado en la última temporada previa al viaje.

En este post quisiera darte algunos consejos que te pueden ayudar a mantener tus hábitos saludables estando lejos de casa:

1. Busca un alojamiento donde poder preparar comidas básicas y llévate un buen cuchillo en la maleta.

Una de las soluciones más fáciles hoy en día para encontrar un alojamiento cómodo para tus vacaciones es airbnb. Si todavía no lo conoces, te dejo aquí un código descuento para que crees tu cuenta.

Es verdad que parte de la experiencia de viajar es probar la comida local, pero, sobre todo si te quedas varios días puedes elegir prepararte algunas en casa. Yo conseguí preparar casi todos mis desayunos en casa, pero aún así probé muchos platos locales. De hecho, en mi cuenta de instagram @claudiacanu_com publiqué unas cuantas fotos de comida típica que probé durante el viaje. 

Tuve la suerte de encontrar avena pura y cada pocos días iba a comprar fruta. En Malasia la leche vegetal más común es la de soja, pero todas las que vi llevaban azúcares añadidos, así que preferí comprar la de vaca. Es que si no lo puedes conseguir todo hay que encontrar el compromiso que más te conviene, ¿no?

Y lo del cuchillo en la maleta lo digo porque es frustrante querer pelar y cortar fruta y verdura sin un buen cuchillo, ¿a que sí?. Desafortunadamente no podemos llevar cuchillos en la maleta de mano, pero cuando hago viajes más largos y llevo equipaje, es un objeto que he añadido a mi lista de cosas por llevar.

2. Alojamiento con gimnasio o con espacio suficiente para poder entrenar.

En Malasia es común que los edificios más nuevos tengan gimnasio y, cuando yo reservé mis alojamientos, me alegré mucho de saber de que ambos lo tenían. Sin embargo, en Kuala Lumpur no me gustó mucho la opción, pero tenía suficiente espacio para entrenar en el piso, así que pude seguir con mi tabla de entrenos. Es verdad que durante las vacaciones solemos caminar mucho, pero entrenar es mucho más que mover las piernas. Ayuda a mantener los nivel de fuerza y energía y los estiramientos después del entreno ayudan a relajar el cuerpo.

3. Restaurantes con opciones saludables.

Antes de viajar me gusta buscar información sobre mi destino, incluyendo los restaurantes, sobre todo los que tengan opciones de comida saludable.

En Malasia no esperaba encontrar todas las opciones que hay en Barcelona, pero es verdad que cuando buscas, encuentras.

En Kuala Lumpur encontré un sitio que, además, hacían reparto a domicilio. Entre la comida callejera asiática hay muchas opciones de comida saludable y los restaurantes con menú más occidental suelen tener ensaladas completas. Además, las cadenas de comida rápida pueden tener algunas opciones saludables. Por ejemplo, en Subway hacen ensaladas y, si evitas las salsas que tienen, es una buena opción.

4. Conocimiento básico del idioma local para cuando compras alimentos.

En Malasia todo el mundo habla inglés, y cuando vas al súper, muchas de las etiquetas de los productos están escritas en inglés, pero no todas. La primera palabra que busqué en malayo fue “azúcar” y, curiosamente para los hispano hablantes, se traduce con la palabra “gula”.

5. Escucha tu cuerpo.

Si conoces a tu cuerpo y estás conectada con él, entonces entiendes las señales que te manda y lo que necesita. Si no sueles estar acostumbrada a escucharlo puede ocurrir que interpretes mal algunas de sus señales.

Cuando estuve de viaje a Estambul no paraba de comer. Me daban ataques de hambre estando de paseo y me comía lo imposible.

Hace solo poco tiempo que descubrí que esos ataques, que yo pensaba que eran de hambre, en realidad eran de sed. ¿Te ha pasado alguna vez de evitar tomar agua para no tener que ir al lavabo cada dos por tres? Justo eso es lo que le estaba haciendo yo a mi pobre cuerpo y, como consecuencia, volví a casa con un par de quilitos de más después de solo una semana de vacaciones.

Así que ya sabes, y esto vale en tu día a día, la próxima vez que notes hambre, toma agua primero y si sigues teniendo hambre, entonces sí tu cuerpo necesita comida.

6. Tómate tus tiempos para seguir con tus hábitos.

En el post Cómo crear (y mantener) nuevos hábitos hemos visto lo difícil que puede ser cambiar de un hábito que no nos conviene a uno que sí nos conviene. Sin embargo, es muy fácil hacer el cambio al revés si estamos en un nuevo entorno.

Por ejemplo, es posible que si no tienes una mesita de noche donde suele dejar un vaso de agua que tomas al despertar, entonces es probable que dejes de tomar ese agua por la mañana.

O estás acostumbrada a tus seis u ocho horas de buen sueño, pero por alguna razón no consigues descansar bien y vas acumulando cansancio.

Mis vacaciones solían ser un correr arriba y abajo en un lugar desconocido y, literalmente, agotarme.

Todos mis viajes los recuerdo con cariño, pero durante varios de ellos, en realidad, no lo disfrutaba como debía. ¿Te ha pasado alguna vez?

Yo reconozco que eso me pasaba porque durante mis vacaciones dormía peor y menos de lo que estaba acostumbrada y créeme, la Claudia cansada no me cae bien.

Así que mi consejo es que, estando de viaje te tomes tu tiempo para mantener esos hábitos que posiblemente te haya costado crear.

Finalmente, mi recomendación cuando viajas fuera de tu país es de tener siempre un seguro médico. Es muy probable que no lo tengas que usar, pero nunca se sabe 😉

El que uso yo cuando viajo fuera de Europa es Safety Wind. Es muy fácil de usar y bastante barato comparado con otros.

¿Consigues mantener tus hábitos cuando estás de viaje? Si es que no, ¿qué crees que te lo impide?

Déjame un comentario aquí abajo y cuéntame tus dudas. Y, como siempre, si crees que este contenido puede ser interesante para alguien que conoces, compártelo.

Si quieres saber más sobre mi reto, el segundo post del mes de ener

Gracias por tu visita y mucho ánimo con tus cambios hacia una vida saludable.

Hasta pronto,

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